“Nos dejó un llamado apremiante: que seamos escuela de humanidad”

Entrevista a la Madre María Magdalena de Jesús, superiora del monasterio de San José y Santa Teresa

Interview with Mother Maria Magdalena

Primera parte: Cómo era Cecilia

¿Qué recuerdos tiene de la Hna. Cecilia María cuando ingresó al Carmelo de Sta. Fe?

La Hermana Cecilia María ingresó a nuestra Comunidad el 8 de diciembre de 1997 a los 24 años. Lo que más recuerdo de ella en una visita que nos hizo con el papá, cuando faltaba poco para su ingreso, era el trato tan afable y tierno que mostró con él. Ese mismo trato, cercano y fraterno, lo tuvo con cada hermana, desde el comienzo. Su manera de ser era muy natural y humana y era capaz de salir de sí misma, como cuando el día que entró, que se puso a decirle a uno de sus hermanos cuando se despedían: “no dejes de hacerte la cama todos los días!” Era agradecida en todo momento, eso llamaba la atención.

First Part

What was Sister Cecilia Maria like when she entered the Carmel of Santa Fe?   What memories do you have of her?

Sister Cecilia Maria entered our community on December 8, 1997, at the age of 24.  The thing I remember best about her was when she visited us with her father, just a little while before her entrance, and the way she was so amiable and tender with him.  From the beginning she dealt with each Sister the same way, with closeness, like family.  Her manner was very human, very natural, and she was able to go out of herself, like on the day she entered and she said to one of her brothers as they were leaving: “don’t neglect to make your bed every day!”  At every moment she was grateful – that used to get our attention.

¿Podría decir por qué eligió el nombre de Cecilia Ma de la Sta. Faz?

Cuando entró, le dejaron su nombre de pila Cecilia María. La Priora de ese momento y de ese año 1997, en que se celebraba el Centenario de la muerte de Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, y en el que justo entraron dos vocaciones, decidió que a una se le pusiera el apellido “del Niño Jesús” y a ella el “de la Santa Faz”. El “apellido” que recibimos cuando entramos al Carmelo es muy significativo, pues con el tiempo uno llega a descubrir que esconde de algún modo nuestra misión, el Don que se nos ha confiado…. De hecho elegimos celebrar su día el 6 de agosto, algo en cierto modo profético, pues ese día la Iglesia celebra la Transfiguración del Señor. Tres días antes de morir, ella me pidió que le leyera en voz alta una frase de S. Pablo, que transcribió con gran dificultad: “nosotros, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción del Señor, que es Espíritu” (II Co 3, 18)

Can you tell us why she chose the name Cecilia Maria of the Holy Face?

She kept her baptismal name Cecilia Maria when she entered.  The prioress at the time, in the year 1997, when we were celebrating the centenary of the death of Saint Therese of the Child Jesus and the Holy Face, and two vocations entered our community, decided that one would have the title “of the Child Jesus,” and the other “of the Holy Face.”  The title that we receive when we enter Carmel is very meaningful, for as time passes one comes to discover that in a certain way, the mission that God has entrusted to us is hidden in it… In fact, we chose to celebrate her feast day on August 6th, which was sort of prophetic, because that’s the day the Church celebrates the Transfiguration of the Lord.  Three days before she died, she asked me that I would read aloud a verse from Saint Paul, which she copied down with great difficulty: “All of us, gazing with unveiled face on the glory of the Lord, are being transformed into the same image from glory to glory, as from the Lord who is the Spirit”(II Cor 3, 18).

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¿Con qué aspectos de la espiritualidad de la Orden considera que se identificó especialmente?

Diría que en lo que es esencial a nuestro carisma: la amistad. La amistad con Cristo y el “amor de unas con otras” como nos pide Nuestra Santa Madre Teresa. En cuanto al modo de vivir esto, caló muy hondo en su corazón un comentario que escuchó al versículo del Evangelio: “Ustedes son mis amigos, si hacen lo que Yo les mando” (Jn 15,15) que decía que “el signo más grande de la amistad es la obediencia.”

Which aspect of the spirituality of the Order might you consider that she identified with especially?

I would say in the essential aspect of our charism: friendship.  Friendship with Christ, and “loving one another,” as our Holy Mother Saint Teresa asks of us.  With regards as to how to live this, a commentary that she once heard about this verse from the Gospels really penetrated deep into her heart: “You are my friends, if you do what I have commanded you” (Jn 15, 15).  The commentary said that “the greatest sign of friendship is obedience.”

¿Cómo era con sus hermanas? ¿En qué virtudes se destacaba?

Era de naturaleza abierta y extrovertida. Con el tiempo, cuando tenía que hablar de sí misma,  adquirió la rara virtud de decir lo que pensaba y sentía con claridad y sencillez aún cuando esto la desfavoreciera. Nos amaba entrañablemente y tenía un don especial para llegar al corazón del otro. Este amor que nos tenía, siempre fue exigente y verdadero, nos decía las cosas, y a veces su sinceridad rayaba en indiscreción. Se preocupaba por todas nuestras necesidades y estaba muy atenta a los problemas de nuestras familias. Se acercaba a cada una tal como éramos.

How was she with the Sisters?  Which virtues stood out in her?

By nature she was open and extroverted.  With time, when she had to speak about herself, she acquired the rare virtue of saying what she was thinking and feeling with clarity and simplicity, even when it put her in a bad light.  She used to love us tenderly, and she had the special gift of getting to another person’s heart.  The love she had for us was exacting and truthful, and she used to tell us things that, at times, bordered on indiscretion due to her sincerity.  She was concerned for all of our needs and she was very attentive to the problems that our families had.  She could get close to each one of us, just as we were.

 

 

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Era impulsiva y vulnerable, y si se enojaba no podía quedarse mal con nadie y siempre pedía perdón. Sus reacciones prontas y fuertes, a veces nos resultaban muy graciosas. Recuerdo una oportunidad, que tuvimos que prestar ayuda de personal a otro Carmelo, si bien ella estaba de acuerdo, le costaba tanto privarse de una hermana por 6 meses (sea cual fuera) que no podía evitar una primera reacción de enojo y lágrimas de la que después se avergonzaba. Su amor hacia nosotras era muy humano y también sobrenatural. Por eso, vivir su enfermedad y muerte lejos de nuestra comunidad, significó para ella un verdadero despojo.

En los trabajos siempre necesitó de los demás para llevar a término sus proyectos y, en realidad, necesitó de los demás hasta en su muerte… a pesar de que, con su temperamento vigoroso, podría habérselas arreglado sola en más de una ocasión.

Su espontaneidad era proverbial. Por ejemplo, recuerdo un día que vino a visitarnos un sacerdote joven con un grupo de chicos. Generalmente hacía falta cierto tiempo, para entrar en confianza, pero ella lo logró enseguida diciéndole: “Padre, te falta el flequillo!”. Hacía tres años que no lo veíamos y lucía una calvicie precoz. Todos los chicos comenzaron a reírse de buena gana, y ya se sintieron como en su casa.

She was impulsive and vulnerable, and if she got angry she couldn’t leave things in a bad way, and she would always ask pardon.  She reacted quickly and strongly, and at times it was very amusing to us.  I remember a time when we had to send some Sisters to help out another Carmel, and even though she was in agreement with it, it was costing her so much to be deprived of another Sister for six months (no matter who it might be) that she couldn’t help her first reaction of anger and tears – and afterwards she was ashamed of herself.  Her love for us was very human and also very supernatural.  That’s why it was a true despoliation for her to go through her illness and then to die far from our community.

In her work, she always needed others to help bring her projects to an end, and really, she needed other people up until her death…despite the fact that, with her energetic temperament, she could have fixed up everything by herself on more than one occasion.

Her spontaneity was proverbial.  For example, I remember one day when a young priest came to visit us with a group of youngsters.  Usually it takes a little time to get them to feel confident and relaxed with us, but she pulled it off immediately by saying, “Father, you’re missing your bangs!”  It had been three years since we had seen him, and his head was shining with premature baldness.  All the children began to laugh wholeheartedly, feeling themselves totally at home.

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¿Cuándo surgió su interés por tocar el violín?

La música, el deseo de tocar un instrumento, le atrajo desde chica, y por eso le pidió a su padrino que le regale un pianito. Pasados varios años en el Carmelo, le manifestó a su Priora de entonces (no era yo) su deseo y necesidad de tocar un instrumento, ya que sentía una cierta ansiedad, que pensó canalizar de este modo. Llegó a decir un día: “para mí tocar el violín, es como si hubiera salido a correr media hora”. Primero había pensado en tocar arpa u órgano, pero lo cierto es que su hermano Ignacio tenía un violín que no usaba y que se lo cedió generosamente.

Además la ilusionaba embellecer la liturgia con su sonido, y a su familia le escribía un mes antes de su muerte: “Dios Bueno me ha permitido muchas veces alabarlo y cantarle sus alabanzas en el coro, junto a mis hermanas. Eso no tiene precio.”

When did her interest in playing the violin arise?

Since she was a child, she was attracted to music, and had the desire to play an instrument.  That’s why she asked her godfather to give her a little piano.  After several years in Carmel, she expressed to the prioress at that time her desire and need to play a musical instrument, as she was feeling a certain anxiety, and she thought she could channel it that way.  One day she said, “For me, playing the violin is like as if I had run for  half an hour.”  At first, she had thought about playing the harp or the organ, but the fact is that her brother Ignacio had a violin that he wasn’t using so he generously gave it to her.

Besides, it excited her to beautify the liturgy with its sound, and a few months before she died, she wrote to her family: “The Good God has allowed me many times to praise Him and sing His praises in the choir along with my Sisters.  This is priceless.”

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¿Cuándo y cómo se despertó su enfermedad? ¿Cómo recibió el diagnóstico? ¿Cómo lo recibieron ustedes? Usted que conocía su alma… ¿Qué pensó ante la noticia?

El 11 de diciembre del 2015, al ir al dentista, le detectaron el tumor de lengua. Hasta entonces siempre nos comentaba de las llagas de la boca que le molestaban…probando distintos remedios… pero nada… Tenía, en esos días un problema en la muela, pero dudaba de ir al dentista porque pensaba que no iba a poder abrir la boca, por las llagas. Fue una de nuestra dentistas amigas, la que le insistió que fuera lo mismo, y en esa consulta le detectó el tumor. La derivó de inmediato al especialista en cabeza y cuello, que la atendió ese mismo día y le  pidió que se hiciera una tomografía cuanto antes. Ella al salir del consultorio, leyó que en la orden del estudio decía: “diag.: CA de lengua”. Como era enfermera, entendió perfectamente el significado de la abreviatura, y se le saltaron algunas lágrimas mientras se lo comentaba a la Sra. que la había acompañado al dentista. Esa fue su reacción inmediata, pero enseguida lo asumió con una paz y serenidad, que sólo Dios puede dar.

Apenas regresó con la noticia, yo no podía creerlo. Me parecía imposible…. Le miraba el rostro sonriente y rozagante y no podía creer que tenía cáncer. Pasados 3 días le hicieron la tomografía que revelaba un tumor grande en la base de la lengua. Fue un golpe muy grande para todas nosotras, costaba digerirlo, parecía una pesadilla…Sentí interiormente que esta enfermedad era muy agresiva y que se la llevaría pronto, porque estaba preparada….

When and how did her illness become apparent?  How did she receive the diagnosis?  How did all of you react to it?  And you, who knew her soul…what did you think in the face of this news?

She went to the dentist on December 11, 2015, and that’s when they detected the tumor.  Up to then, she had been telling us about wounds in her mouth that were bothering her…she had tried different remedies…but nothing worked.  At that time, she was having a problem with one of her teeth, but she hesitated to go to the dentist because she was thinking that she wouldn’t be able to open her mouth because of the wounds.  It was one of our dentist friends who insisted that she go right away, and during that appointment, the tumor was detected.  She was referred immediately to a head and throat specialist, who saw her that same day and requested her to get a CT scan as soon as possible.  Upon leaving the consultation, she read what it said on the referral: “diag.: CA of the tongue.”  Since she was a nurse, she understood the meaning of the abbreviation perfectly, and some tears fell from her eyes as she told the woman who had taken her to the dentist.  That was her immediate reaction, but right away she displayed a peace and a serenity that only God can give.

As soon as she returned with the news, I couldn’t believe it.  It seemed impossible to me… I was looking at her smiling face, blooming with health, and I couldn’t believe that she had cancer.  Three days later, she had the CT scan, which revealed  a large tumor at the base of her tongue.  It was quite a blow for all of us, it was very hard to take it all in, it seemed like a nightmare… I felt interiorly that the illness was very aggressive and that it would take her soon, because she was so prepared…

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Segunda Parte: La “dulce obediencia” en la enfermedad

Conocido el diagnóstico e iniciado el tratamiento, ¿cómo la vio identificarse con la voluntad de Dios?

Durante toda la enfermedad, como durante toda su vida, luchó por identificarse con lo que Dios le pedía.

Escribió: “Me cuesta esa perseverancia, ese estar atenta al aquí y ahora para escuchar a Jesús en los pasitos que ÉL QUIERA, vaya dando”.

Lo más difícil de la enfermedad  fue cambiando de día en día: primero el intenso dolor que nunca se podía controlar totalmente, subiendo constantemente las dosis de calmantes, sin llegar nunca a la “meseta”.

Después de su primera biopsia, acá en Santa Fe, pudo entregarle a Jesús algo que le costaba mucho y la intranquilizaba: tener que emprender su tratamiento en Bs. As. , por consejo del médico de aquí. Ella desde el primer momento me había manifestado: “me costaría muchísimo tener que ir a Bs. As. para atenderme”. Pero la Providencia manifestada a través de su familia nos salió al paso ofreciendo la posibilidad de tratarse en el Hospital Austral, algo que nosotras no hubiéramos podido afrontar, y que enseguida aceptamos por tratarse de un tratamiento que exigía gran precisión y complejidad. Hasta el final manifestó su único deseo de poder volver a su Comunidad y morir allí, deseo que nunca se cumplió. Pocos días antes de morir escribió: “hoy ofrecí hasta eso que es lo que más me cuesta”, no poder volver a Santa Fe.

Once the diagnosis was made and the treatment got started, in what ways did you see her conforming herself to the will of God?

Throughout her illness, as throughout her life, she fought to conform herself to what God was asking.

She wrote:  “This perseverance is hard for me, this being attentive to the here and now in order to listen to Jesus in the little things that HE WANTS OF ME, and for me to keep on giving.”

The hardest thing about her illness was that it kept changing day by day: first with the intense pain that never could be totally controlled.  They were constantly increasing the dose of the sedatives, without ever reaching a plateau.

After her first biopsy back in Santa Fe, she could offer up to Jesus a thing that was very hard for her and was disturbing her: to have to undergo her treatment in Buenos Aires, due to the advice of the doctor here.  From the beginning, she had said to me, “it would be extremely hard for me to have to go to Buenos Aires to be cared for.”  By means of her family, divine Providence made us take the step that was offered to us, for her to be treated at the Hospital Austral – something we would never have been able to face.  We accepted right away.  Her treatment demanded great precision and was very complex.  Until the end, she manifested her sole desire, to be able to return to her Community and die there, a desire that never was fulfilled.  A few days before she died, she wrote: “Today I offered everything including this, which is so painful for me” (to not be able to return to Santa Fe).

 

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¿Cómo evolucionó la enfermedad?  

Al empeorar día a día su deglución, produciéndole intensos dolores la alimentación licuada, comprendió que ya no podía dilatar más la gastrostomía, que se realizó cinco meses antes de su muerte.

Enseguida contrajo su primera neumonía por broncoaspiración y se le prohibió ingerir nada. Los primeros días, dejarle la botella de agua mineral a la vista fue causa de gran tentación, nos pedía que no se la dejáramos. Fue muy impresionante cómo se fue identificando en esto lo que Dios le pedía. Su primera reacción fue de angustia y tristeza, pero todo su secreto fue que no se cerró ahí, sino que con un corazón abierto le entregaba a Jesús esa angustia, ese dolor, sin forzar nada, sino aceptando profundamente lo que estaba viviendo y sintiendo… y uno podía ver cómo Jesús tomaba todo eso y lo iba transfigurando, comunicándole Su paz y Su consuelo, dándole nuevas fuerzas para afrontar con más alegría aún, lo que le esperaba.

Por eso, supo aconsejar a quienes atravesaban estos estados: “Jesús cargó con tu angustia. Cuando te vuelva la angustia, no tengas miedo, no hay que querer escapar. Hay que quedarse ahí; diciendo “Jesús en Vos confío”,  y el diablo también se aprovecha porque nos hace creer en esos momentos, que nunca va a pasar. Pero él es espíritu, y no puede hacer gestos como besar una Cruz (este gesto ella lo repitió en  momentos de desasosiego antes de entrar en agonía), decir “Jesús en Vos confío” (que fue su última palabra pronunciada antes de someterse a la traqueostomía, sabiendo que no iba a poder hablar más).

También escribió: “Viste que en el Padrenuestro Jesús no nos enseña a decir líbranos de las tentaciones sino “NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN Y LÍBRANOS DEL MAL, O DEL MALO” que es el diablo”.

Después de esta primera reacción alcanzó tal libertad interior que no sólo podíamos dejarle a la vista el agua y la comida, sino que siempre nos preguntaba qué habíamos comido, quería que se lo contáramos diariamente con todo detalle. Un día se despertó muy contenta comentando, “anoche soñé que comía unos sandwichitos de jamón y queso y estaban riquísimos!”

How did her illness progress?

Day by day, her ability to swallow got worse and worse, causing her intense pain with the liquid diet.  She realized that she was now unable to postpone having a feeding tube, which they gave her five months before her death.

Right away, she contracted her first pneumonia by bronco-aspiration, and they forbade her to ingest anything.  During the first days, a bottle of mineral water had been left out where she could see it, caused her a great temptation.  She begged us not to leave it by her.  It was deeply moving to see how she was conforming herself to what God was asking of her in this.  Her first reaction was anguish and sadness, but her whole secret was in not closing in on herself; rather, with an open heart she gave to Jesus this anguish, this pain, not straining, but rather accepting in her depths all that she was going through and feeling… one could see how Jesus was taking all of this and transfiguring her, giving her His peace and His consolation, giving her new strength to face what was awaiting her with even greater joy.

Because of all this, she knew how to counsel others who were passing through these kind of things:  “Jesus has taken your distress.  When the anguish comes back to you, don’t be afraid, you don’t have to want to escape it.  You must stay right there saying, ‘Jesus, I trust in You.’  The devil also knows how to take advantage of us because in those moments, he’ll make us believe that it’s never going to pass.  But he is a spirit, and he can’t do things like kiss a Cross (this gesture she repeated in moments of restlessness before entering into her agony), he can’t say “Jesus, I trust in You” (these were her last words before submitting herself to the tracheotomy, knowing that she would never be able to speak again).

She also wrote, “Did you see that in the Our Father,  Jesus didn’t teach us to say ‘Free us from temptations’ but rather ‘DO NOT LET US FALL INTO TEMPTATION AND DELIVER US FROM EVIL or FROM THE EVIL ONE’ who is the devil.”

After this first reaction, she achieved such interior freedom that not only were we able to leave water and food out in her sight, but she would always ask us what we had eaten, she wanted us to tell her every detail of our daily meals.  One day she awoke in a very happy mood, and she said, “Last night I dreamt I was eating some ham and cheese sandwiches, and they were delicious!”

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¿Qué fue lo más difícil para ella?

Desde el principio de su enfermedad pensaba que lo que más le iba a costar es no poder hablar, ya que era muy comunicativa, pero hacia el final un día le pregunté qué le costaba más, si el no poder hablar o el no poder ni comer ni beber, y me contestó: “el no poder comer ni tomar agua”. Yo me sorprendí ante esta respuesta, y ella me escribió: “lo que pasa es que comer y beber es una necesidad vital”. Muchas veces dejó escrito: “tengo sed” como Jesús en la Cruz al que se fue identificando poco a poco.

Durante el tratamiento de rayos escribió: “siento mi boca, mi lengua y el paladar todos lastimados, me duele si hablo,  o “intento hablar”, no tengo alivio para esto…así que, ¿qué voy a decir?, sino FIAT!” Sin embargo su caridad la impulsaba a seguir comunicándose: “el técnico de rayos me sorprendió el otro día cuando me dijo: “usted hermana cuando me habla así, me transmite mucha paz” y en el momento sí, siento que es Jesús obrando en mí.”

A los médicos del Hospital Austral les impresionó  que hubiera podido terminar el tratamiento de pie. Citando a Doroteo de Gaza, ella escribía: “la perseverancia es la virtud del mártir”… “a veces se me hace difícil el vivir el “sólo por hoy”. Sólo me faltan 5 sesiones de rayos… sólo sé que cada noche, cuando pongo la cabeza en la almohada digo: “¡gracias a Dios, un día menos!” y al levantarme (como las noches son difíciles por las flemas, etc) siempre pienso: “gracias a Dios, ¡una noche menos!….Después lo que más cuesta es la perseverancia de recibir con agradecimiento las limitaciones de hoy: no poder hablar, no poder compartir la mesa con las hermanas. La mesa y el recreo…”

Terminado el tratamiento, volvió con gran alegría a Santa Fe, pensando en su recuperación. Pero a los tres días le sobrevino su tercera neumonía a la que le siguieron varias más. Pero lo más fuerte fue cuando el estudio de videodeglución le salió mal, escribía: “al no comer, se me vuelve la saliva más espesa y ácida, la lengua más dura, etc.”… “estoy como Job, pero realmente me alivia la llegada de la noche, así me olvido de mi boca, dejo de tener necesidad de a cada rato estar escupiendo las salivas y las flemas en mi rollo de papel.”

Ante el recrudecimiento de su enfermedad, volvió a Bs. As. En el medio, se intentó una consulta de medicina alternativa, que resultó muy dolorosa. Duró más de una hora, en la que manifestó una total entrega al sufrimiento que se le ofrecía. Cuando terminó esa consulta, me comentó: “¿viste que estamos en la semana de oración por la unión de los cristianos?”

Luego, se la sometió a una re- biopsia que encontró un tumor bien activo que había tomado toda la lengua. Al salir de la misma le escribió a una de las enfermeras: “gracias por aliviarme un poco, me apreté mucho los dientes del dolor que tenía, tengo toda la mandíbula contracturada y los oídos no me los hice polvo de milagro, aparte de que me duelen las gileteadas que me dieron en la lengua, no me puedo relajar….”

Recordando esos momentos después escribía: “Mi corazón está en paz, me he puesto a llorar cuando no daba más de dolor y tenía este pensamiento “si esto empieza así, ¿cómo será después?…Cuando me bajó el dolor, recién pude ponerme a rezar, me salía la oración de Charles de Foucould: “Padre, me pongo en tus manos”. “Jesús me bendice de manera especial con esta enfermedad, y no me va a pedir cosas superiores a mis fuerzas”.

What was the hardest thing for her?

From the beginning of her illness, I was thinking that the thing that was going to be hardest for her would be to not be able to speak, since she was very communicative, but towards the end, one day, I asked her what was worse for her, not being able to speak or not being able to eat or drink.  She answered me, “to not be able to eat or drink.”  I was surprised at this answer, and she wrote to me, “it’s because eating and drinking are necessary for life.”  Many times she wrote, “I thirst,” like Jesus on the Cross, with whom she was identifying herself little by little.

During the laser treatment, she wrote: “I feel that my mouth, my tongue, and my palate are all wounded.  It hurts if I speak, or if I ‘try’ to speak and I don’t have any relief for this…so, what can I say?  but FIAT!”  Nevertheless, her charity impelled her to keep communicating.  “The laser technician surprised me the other day when he said to me, ‘Sister, when you talk to me like that, it gives me much peace,’ and at that moment, yes, I feel it is Jesus working in me.”

The doctors at the Hospital Austral were impressed that she would have been able to finish her treatment standing up.  Quoting Dorothy de Gaza, she wrote “Perseverance is the virtue of the martyr.”  “At times, it makes it hard for me to live ‘only for today.’  Only 5 laser treatments left…all I know is that every night, when I put my head down on the pillow, I say, ‘Thanks be to God, one day less!’  When I get up (since the nights are so difficult for me with all the phlegm, etc) I always think: ‘Thanks be to God, one night less!’…after that, the thing that costs me the most is to persevere in receiving gratefully the day’s limitations: not being able to speak, not being able to share meals with the Sisters.  The meals, and recreation…”

When the treatment was completed, she returned to Santa Fe with great joy, thinking that she was set for recovery.  But three days later she was suddenly overtaken by her third pneumonia, which was followed by others.  The hardest blow was the negative result of the video-swallowing study, when she wrote, “my saliva is thicker and more acidic because I don’t eat, my tongue is harder, etc.”… “I’m like Job, but really I do get relief with the coming of the night.  That way I can forget about my mouth, I can have some relief from needing  to spit my saliva and the phlegm into my roll of paper every few minutes.”

In the face of the fresh outbreak of her illness, she returned to Buenos Aires.  In the midst of this, she attempted a consultation with a practitioner of alternative medicine.  It turned out very painful for her.  It lasted more than an hour, in which she showed herself to be completely surrendered to the suffering that it was giving her.  When the consultation was over, she said to me, “did you see that we’re in the week of prayer for Christian unity?”

Later, she submitted herself to a  second biopsy, which found a fairly active tumor that had taken all her tongue.  When she left, she wrote to one of the nurses, “thank you for relieving me a little, I’ve been grinding down on my teeth a lot because of the pain I was having.  My jaws are all tight and it’s a miracle that it hasn’t burst my ears!  Apart from that, the incisions from the biopsy in my tongue are hurting, I just can’t relax…”

Recalling those moments later, she wrote, “My heart is in peace.  I had started to cry when I couldn’t take the pain any more, and I had this thought, if I begin like this, what will it be like later?  When the pain went down, just then I could start to bring myself to pray.  The prayer of Charles de Foucauld came to me: ‘Father, I place myself in your hands.’  Jesus is blessing me in a special way with this illness and He’s not going to ask things of me that are beyond my strength.”

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Se le abrían dos caminos: una cirugía mayor muy invasiva o cuidados paliativos. Al médico de paliativos le escribía: “pienso que cualquiera de los dos caminos que elija el dolor va a ser bravo. Pero teniendo ya la experiencia tan agresiva de los rayos, y bueno, la cirugía o cualquier otra agresión, me cuestan más… Seguiré igual escuchando con toda atención todo, pero creo que interiormente aunque parezca apresurado, mi decisión está tomada. Pienso que Jesús no quiere tampoco sufrimientos extras como sería una cirugía mayor.”

Comentando esta consulta me escribía: “yo todavía, Madre mía, me siento llena de vida, y esa, en lo que puedo, la quiero dar…..quiero gastar lo que me queda de vida, todas mis fuerzas y pequeños proyectos, en mi convento de Santa Fe”. Esto fue un mes antes de su muerte.

Two choices were open to her: a very invasive, major surgery or palliative care.  To the doctor for palliative care she wrote, “I think that whichever of the two ways that I may choose, the pain is going to be fierce.  But having already experienced that aggressive laser treatment, well, it costs me more to think of any more surgery or aggressive treatment…I’ll keep on acting the same, listening to everything with all my attention, but I believe interiorly that my decision is already made, although it may seem hasty.  I don’t think that Jesus wants extra sufferings like a major surgery would be.”

She wrote to me, when telling me about this consultation, “My Mother, I still feel full of life, so in whatever way I can, I wish to give it…I want to spend what remains of my life, all my powers and little plans, in my monastery of Santa Fe.”  This was one month before her death.

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A causa de una nueva neumonía, se decide la traqueostomía y al respecto escribía a su familia: “se me acerca la traqueostomía, y bueno qué puedo hacer sino agradecer todo el tiempo que Dios Bueno me ha permitido usar mi lengua, a veces la usé mal, metí muchas patas, otras simplemente he dicho pavadas, pero es divertido a veces decir un poco de pavadas también.” Y en otra oportunidad escribía: “ya estaré como Zacarías, pero sin vuelta de hoja, un nuevo paso. Trato de vivir eso, paso a paso, sin saber del todo cómo será el siguiente, sólo sé que ésta es mi preparación para el Cielo”. Al despertarse de la cirugía de traqueostomía evitaba el más mínimo movimiento con la cabeza, porque si no, tosía y se ahogaba. Trajo un montón de consecuencias: “se me seca mucho la boca porque no puedo respirar por nariz y eso me hace doler todo lo que tengo lastimado, no tengo saliva…”

Toda intervención o subida de fiebre le hacía disparar el dolor. Pero lo más agresivo, porque le producía ahogo, eran las aspiraciones, y la cánula que se tapaba constantemente por las flemas, produciéndole sensación de asfixia: “Me estuve aguantando toda la noche con tal que no me aspiren, el otro día me resultó muy traumático tantas veces y tan fuerte. Ahora no doy más, las secreciones me agobian, la sensación de falta de aire me mata, y me repercute en el dolor de la boca”. En este contexto vino a visitarla un sacerdote amigo que le regaló una estampa de Sta. Teresita en su lecho, ya próxima a morir. Ella agradeciéndole al Padre, le escribió: me identifico con esta frase de la estampa: “yo he encontrado el secreto de sufrir en paz: yo deseo todo lo que Jesús quiere”.

A los pocos días, se detectó líquido en el pulmón, se le propuso otra intervención quirúrgica. El día anterior a la propuesta escribía: “a la tarde cansadísima, con muchas flemas, que fueron en aumento, dolor eléctrico como pinchazos en la pera, dolor de oído, y dolor de la traqueo, con muchas secreciones, dolor 5 (tenía un umbral muy alto de dolor), con la dosis del rescate me sentí un poco mareada, con náuseas, dolor de panza… lo que ya me imagino es que me pongan un tubo tipo drenaje, que son muy dolorosos, entre las pleuras”. Y sucedió como lo suponía, le colocaron 2 tubos y desde entonces brotaron litros de  sangre y agua de su costado hasta que murió.

Mientras discernía si hacerse esta intervención o no, escribía: “lo que me cuesta es que todo retrasa mi ida a Santa Fe… yo no sé cuánto tiempo más de vida me quiere dar Dios para estar con mis hermanas, etc., esos yo no los quisiera acortar… pero bueno, me puedo equivocar en cualquiera de las dos decisiones, no?… Y después agregó: “Yo no sé por qué me siento con fuerzas para afrontar esto de la cirugía” Y le pedía al sacerdote: “Padre, le pido que le pida a Jesús, para que tenga luz para discernir qué es lo que debo hacer, si me conviene, si Dios quiere, esta nueva cirugía en los pulmones”. Su criterio de discernimiento, como siempre lo fue y lo escribía en este momento en que todos estábamos muy consternados, era: “lo que más nos tiene que importar es lo que Jesús quiere…, cómo lo quiere… y en esto Dios lo que más quiere sacar de mí y de vos y de todos, cuando nos toca vivir en nuestro cuerpo la fe, es vivir ese llamado a la alegría que no nos será quitada, por la cual tiene sentido nuestra vida…la única manera de caminar este tramo es caminarlo así, y no sacarle el hombro”.

Fruto de su discernimiento fue: “ofrecerme a mí con todas mis capacidades a todo lo que Él vaya pidiendo, con esa PROFUNDA ALEGRÍA DE SABERSE AMADO”. Yo le pregunté: entonces, el motivo que te mueve a elegir est cirugía es el Evangelio? “Sí”, me respondió, “fue hoy al leer el oficio de lecturas, la carta a los Filipenses, cuando dice: tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús…que obedeció y obedeció hasta la muerte de Cruz”.

Todo esto lo vivió no sólo con alegría, sino también con buen humor. A una enfermera le decía: “yo soy tu Pedrita, ¿no?” Porque así se llamaba su hijo menor, muy consentido por ella. Lo que caracterizaba su trato afable, por muy mal que se sintiera, era que siempre estaba preocupada por los demás. Por ejemplo, esperaba el cambio de guardia para pedir los rescates, aunque los necesitara.

Because of a recurrence of pneumonia, the tracheotomy was decided upon and so she wrote to her family: “the tracheotomy is coming closer, and what can I do but express my gratitude for all the time that the Good God has allowed me to use my tongue.  Sometimes I used it poorly, sometimes I put my foot in my mouth, sometimes I simply said meaningless things; but sometimes it’s funny to say a few meaningless things.”  At another time, she wrote, “I will be like Zacharias, but with no remission – a new step.  I try to live like this, step by step, without completely knowing what will be next.  All I know is that it is my preparation for Heaven.”  When she woke up from the tracheotomy surgery, she had to avoid making the least movement of her head, otherwise she would cough and choke.  It brought a thousand consequences in its wake: “my mouth is all dried out because I can’t breathe through my nose, and this causes all the wounded parts to hurt.  I haven’t got any saliva…”

Every procedure, or every time her fever went up, triggered more pain.  But the worst assault upon her, because it gave her the feeling of choking, was the suctioning, and the canula that got constantly plugged up from the phlegm, that gave her a feeling of asphyxiation.  “I was enduring it all night without asking for them to suction me.  The other day it turned out very traumatic for me.  They did it so many times and the feeling was so strong.  Today I can’t take any more, I’m oppressed by the secretions, the feeling that I don’t have air is killing me, and now I’ve got pain in my mouth!”  When she was in this state, a priest friend came to visit her, who gave her a holy card of Saint Therese on her deathbed, close to dying.  She thanked the Father and wrote to him, “I identify myself with the words on the card, ‘I have found the secret of suffering in peace: I desire all that Jesus wants.’ “

A few days later, liquid was found in her lungs.  Another surgical procedure was proposed to her.  The day before they brought it up to her, she wrote, “in the afternoon I am totally exhausted.  I have a lot of phlegm, which keeps getting worse.  I have pains like jabs of electricity, pain in my ears, pain in my trachea, a lot of mucus, pain at number 5 (she had a very high threshold for pain); I feel a little seasick from the high doses of painkillers, with nausea, stomach pain…now what I’m thinking is that they’re going to give me a drainage tube in my lungs, which is very painful.”  And it happened just as she imagined.  They put two tubes in her which brought forth liters of blood and water out of her side until she died.

While she was in the process of discerning whether or not to have this surgery, she wrote: “the hardest thing for me is that all of this is slowing down my return to Santa Fe…I don’t know how much more time  God wishes me to live, to be with my Sisters, etc., but I wouldn’t wish to shorten it any…but, well, I could be mistaken in whichever decision I make, couldn’t I?”  Later she added, “I don’t know why I feel as strong as I do to face this surgery.”  She asked the priest, “Father, I beg you to ask Jesus that I may have light to discern what it is that I ought to do; is it advisable for me, does God desire, that I have this new lung surgery?”  Her criterion for discernment was, as always, as she wrote at the time when we were most concerned: “the most important thing to keep in mind is what Jesus wants…how He wants it…and the thing that God desires most to draw forth from me and from you and from everyone, when it comes to us incarnating our faith, is to live this call to the joy that cannot be taken from us, which gives sense to our whole life…This is the only way to walk this stretch of the road, without taking my hand off the plow.”

The fruit of her discernment was: “To offer myself with all my capacities to all that He keeps asking, with this DEEP JOY OF KNOWING MYSELF TO BE LOVED.”  I asked her, “so the motive that causes you to choose this surgery is the Gospel?”  “Yes,” she answered me, “today I read the letter to the Philippians at the Office of Readings, when it says: have among yourselves the same feelings as Christ Jesus…who obeyed even unto death, death on the Cross.”

She bore all of this not only with joy, but with a good sense of humor.  She said to one of the nurses, “I’m your Pedrita, right?”  That’s what she had named her youngest son, who was very spoiled.  No matter how badly she felt, the characteristic of her friendly manner with others was that she was always concerned for her neighbor.  For example, she would await the “changing of the shift” to ask for her high dose of pain medicine, even though she needed it.

¿Cuál fue su reacción cuando le transmitieron que había metástasis en el pulmón?

Comprendió que ya no quedaba nada por hacer, y al retirarse el médico, quedó sumida en un profundo silencio, con los ojos cerrados. En ese momento entró uno de los kinesiólogos que despertó en ella toda su maternidad, porque creció sin su mamá. Al verlo, le sonrió profundamente y tomando su cuaderno le escribió: “siempre me pongo contenta cuando te veo!”. Y seis días antes de su muerte, se levantó de la cama esforzándose mucho, para prepararle, envolviéndola, una bandeja con bizcochos.

Toda su enfermedad la vivió siempre pensando en los demás y cuando tres días, antes de morir, el médico de paliativos le preguntó si hablaba con Jesús el tema de su muerte, ella escribió: “Tendría que ser más tema entre los dos, todavía no lo es… Y todo lo que la acompañará: el sufrimiento mío y de mi familia, de los más cercanos. Que se acerca pero no se acerca… Estamos dispuestas, estoy dispuesta, será todo como Él quiera.” Esa misma noche, a medianoche, abrazándola le susurré al oído: “hija mía queridísima, Jesús está a la puerta, ya viene a buscarte… Vos sos la novia radiante de belleza, “adornada con joyas de oro de Ofir” y Él ya quiere desposarse con vos para siempre. Te ama demasiado, ya no puede esperar más! Vos sos su esposa que ya está preparada…” Y se durmió en mis brazos…A la mañana siguiente apareció una empleada que al verla exclamó: “Qué cara tan radiante que tenés hoy!” Yo le pregunté: “pero no la tenía así todos estos días?” “No! El viernes cuando vine no estaba así. Hoy está radiante!” Poco a poco fue perdiendo el equilibrio, los médicos no podían creer que todavía pudiera levantarse,  hasta que finalmente el último día ya no se levantó más. Sonrió hasta donde pudo ese día y cuando ya la asfixia fue más intensa se le aumentaron los calmantes hasta que se fue entrecortando su respiración y dando un último suspiro, expiró.¡ Todo estaba consumado!

How did she react when she was told that the cancer had metastasized to her lungs?

She understood that there wasn’t anything more that anyone could do.  When the doctor left, she remained sunk in a deep silence, with her eyes shut.  Right at that moment, one of the technicians came in.  This one evoked all of her maternal feelings, because he had grown up without a mother.  Upon seeing him, she smiled broadly, and taking her notebook, she wrote, “I always become happy when I see you!”  Six days before her death, she forced herself to get up from the bed, so that she could wrap up a tray of biscuits for him.

Throughout her illness, she was always thinking of others.  Three days before her death, the palliative care doctor asked her if she had spoken to Jesus about her death.  She wrote, “It would have to be more of a topic for concern between the two of us, and it still isn’t…Then there’s everything that will go along with it:  my suffering, my family’s suffering, the suffering of all people close to us.  It comes closer, and then it doesn’t come closer…We’re all disposed for it, I’m ready, it will be as He wishes.”  That same night, at midnight, while embracing her I whispered in her ear, “My dearest daughter, Jesus is at the door.  Now He’s coming to look for you…You are the bride radiant with beauty, ‘adorned with jewels and gold of Ophir’ and ‘He wishes to espouse Himself to you forever.  He loves you so much that He can’t wait any longer!  You are the bride and you are prepared for Him…”  She slept in my arms.

The following morning, one of the female workers came in, and exclaimed: “What a radiant face you have today!”  I asked her, “isn’t her face like that every day?”  “No!  Last Friday, when I came, it wasn’t like that.  Today she is radiant!”  Little by little, she was losing her balance.  The doctors couldn’t believe that she was still able to get up out of bed, until finally on the last day she couldn’t rise any more.  She smiled as long as she could that day, and when the asphyxiation was at its most intense, they kept raising the dose of the pain medicine until it was almost slowing her breathing, and giving a final sigh, she expired.  All was consummated!

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Ofreció sus dolores por la unidad de la Iglesia… ¿Siempre tuvo esa intención tan fuerte en su corazón?

Siempre sintió el deseo de permanecer en contacto con los monasterios de Const. del 90 (siendo nosotras de Const. del 91) y manifestaba, ya entonces, su deseo de trabajar por la unidad. Sin embargo, este deseo de unidad se acrecentó notablemente últimamente. Dos cosas influyeron: por un lado, el Pontificado del Papa Francisco y la división entre los mismos católicos; y por otro lado, el encuentro que tuvimos en nuestro Monasterio con hermanas Carmelitas de otras Comunidades de nuestras mismas Constituciones. Fue un encuentro que derribó muros, los muros de tantos prejuicios acumulados, por la historia de herida y división dentro de Nuestra Orden. Pero sobretodo esta intención por la unidad, se hizo muy fuerte en su corazón con la enfermedad que le sobrevino. A partir de entonces, la poca lengua que le quedaba, la gastó y desgastó, entre otras cosas sobre todo, sembrando palabras y consejos que sólo buscaban fomentar la unidad dentro de la Iglesia y de la Orden “para que el mundo crea”. Decía: “hay que sacarle jugo a la lengua”, buscando el bien de los demás. Pero se daba cuenta que las palabras no eran suficientes, por eso ofreció sus dolores y su vida entera por esta intención.

She offered her sufferings for unity in the Church…Was this intention always so strong in her heart?

She always felt the desire to stay in contact with the monasteries that had the 1990 Constitutions (we ourselves had the 1991 Constitutions) and she showed her desire to work towards unity.  Nevertheless, this desire for unity grew notably in her last months.  Two things influenced her: on the one hand, the pontificate of Pope Francis and the division among Catholics themselves; on the other hand, the meeting that we held at our Monastery with other Carmelite nuns from communities that had the same Constitutions.  That meeting broke down walls of so many accumulated prejudices from the history of wounds and division within our own Order. But it was the illness that overcame her that really strengthened this desire for unity within her heart.  From the time of her diagnosis onwards, the little that was left of her tongue was principally consumed and used up in sowing words and counsels that sought only to encourage unity within the Church and the Order, “that the world may believe.”  She used to say, “You have to get the most out of your tongue,” seeking the good of others.  But she realized that words weren’t sufficient.  That’s why she offered her sufferings and her entire life for this intention.

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El Papa Francisco le envió un mensaje, ¿recuerda cómo recibió ese saludo? ¿Qué significó para ella en ese momento?

Lo recibió en un momento de intensísimo dolor en el que “no podía ni pensar, ni rezar” como escribió después. Acababa de salir del quirófano por la re-biopsia del tumor de lengua, y en ese preciso instante su hermana Lucía, que providencialmente estaba con ella, le acercó al oído el audio del Papa. Lo escuchó todo con una sonrisa, pero no debe haber entendido todo porque se escuchaba más o menos… pero el Papa le estaba hablando y consolando, y eso sí lo captó. Sonrió durante todo el audio… sonrió una última vez y después volvió su rostro de dolor intenso… días después escribió: “me resultó muy fuerte y conmovedor el mensaje del Papa” y varias veces me pedía que se lo volviera a hacer escuchar. Una vez le pregunté: “de todo lo que te dijo el Papa ¿qué fue lo que más te llegó?” Y ella me respondió: la parte donde me decía: “te quiero mucho”.

Pope Francis sent her a message.  Do you recall how she received this greeting?  What did it mean for her at that moment?

She got his message at a time of most intense pain in which she “could neither think nor pray,” as she wrote later.  She had just left the operating room from the second biopsy of the tumor on her tongue.  At that precise moment her sister Lucia, who providentially was with her, brought the recording of the Pope close to her ear.  She listened to the whole thing with a smile but she must not have understood what it was because she was sort of listening to it “more or less”…but the Pope was talking to her and consoling her, and this caught her attention.  She smiled throughout the whole recording…then she smiled one final time and afterwards the expression of intense pain returned to her face.  Days later, she wrote, “the Pope’s message was very strengthening and moving to me,” and many times she asked me to play it for her again.  One time I asked her, “Of everything that the Pope said to you, what was the part that got to you the most?”  And she responded to me, the part where he says to me,  “I love you very much.”

Tercera Parte: Su vida interior y su legado

¿Cómo describiría el alma de Cecilia María?

La describiría con las palabras de Nuestro Padre San Juan de la Cruz: “el alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente”. Esta obra acabada de Jesús en ella fue la culminación de un largo camino de purificación y transformación en el que experimentó los fuertes tironeos del “hombre viejo” (del que habla San Pablo) con su orgullo, egoísmo e impaciencia; aceptando con profunda verdad y con dolor esta fragilidad suya, aprendiendo poco a poco a acogerla hasta con ternura, dejando que Cristo actuara en ella. Lo expresó al escribir: “conocí a Cristo en mi fragilidad”. En vísperas de su gastrostomía y de iniciar el tratamiento de rayos y quimio nos dejó escrito en una carta para la Comunidad: “Con respecto a lo que sigue (el tratamiento), como les digo siempre, el Señor me regala tanta paz, que me impresiona, no sé por qué me hace tantos regalos así porque sí, porque mis defectos y rebeldías continúan estando en el mismo lugar. No puedo negar que ha habido un proceso de “amansamiento”, como a los potros más salvajes, pero bueno las semillas de mis mañas, sé que están escondidas en mi corazón, y cada tanto, a veces más, a veces menos, Él me las saca a la luz, para que no me olvide, como decía Mariam (Sta. María de Jesús Crucificado) , que soy un polvito de Jesús, un Polvito del Rey, que al polvo volverá, algún día cuando Él quiera, y nadie sabe el día ni la hora, así que no podemos hacer especulaciones de ninguna manera. Sólo tenemos que tener en lo más profundo de nuestro corazón: FIAT VOLUNTAS TUA”

Part Three:  her interior life and her legacy

How would you describe Sr. Cecilia Maria’s soul?

I would use the words of our Holy Father Saint John of the Cross to describe her: “the soul enkindled in love is gentle, meek, humble, and patient.”  The work that Jesus completed in her was the culmination of a long road of purification and transformation, in which she felt the strong tyranny of “the old man” (the one Saint Paul talks about) with her pride, egoism, and impatience.  She accepted this frailty of hers with deep truth and pain, learning how to welcome it little by little even to the point of tenderness, letting Christ act in her.  She expressed it this way in writing, “I met Christ in my frailty.”  On the day before her gastronomy and the beginning of her laser treatments with chemo, she wrote a letter to the Community in which she said:  “With respect to what will follow (the treatment I’m going to get ), as I always tell you, the Lord gives me so much peace that it impresses me.  I don’t know why He gives me so many gifts like this, because all my rebellions and defects are still going on at the same time.  I cannot deny that it has been a process of taming them down, like the wild colt; I know that the seeds of my bad habits are hidden in my heart.  Sometimes more, sometimes less, He brings them out into the light, so that I don’t forget,  as Mariam (Saint Mary of Jesus Crucified) used to say,  that I am a little grain of dust, the King’s  grain of dust, and to dust I shall return, at that time when He wants.  No one knows either the day or the hour, so we can’t make speculations of any sort.  The only thing we have to do is to keep in the depths of our hearts, THY WILL BE DONE.”

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Destacaba por su sencillez y alegría, ¿cuál fue el recorrido interior que la llevó vivir de modo tan llamativo estas virtudes?

La sencillez y alegría fueron virtudes que fue adquiriendo en el camino, en el camino de “la dulce obediencia”, como a ella le gustaba llamarlo. Un camino que le costó lágrimas, porque naturalmente era amiga de hacer su propia voluntad. Pero desde el momento en que, ya pasados varios años de su vida religiosa, se decidió “con determinada determinación” a emprender este camino, empezó a dar pasos que la fueron revistiendo cada vez más de esa sencillez y alegría que alcanzó su plenitud en la enfermedad.

“Este caminito” consistió para ella, por un lado, en ser muy clara y transparente. Así lo aconsejaba: “Yo pienso que eso de aceptarse e ir queriéndose a uno mismo es ir sereno aceptando más bien la Obra de Amor que Dios hace en vos, que la va haciendo, y algo ya ves. Y podés palpar, podés hablar, podés decir de vos mismo, podés animarte a hablar con los demás y acostumbrándote a poner las palabras exactas de lo que VIVISTE, de lo que vas viviendo, eso te ayuda mucho a vos y también ayuda mucho a los que te escuchan…

A mí me llevó muchos años, al principio cuando iba a hablar con las Madres, me ponía a llorar y no sabía decir con palabras lo que tenía en mi interior. Pienso que esto, hay que cuidarlo mucho y no hay que dejar que las cosas se amontonen y acostumbrarse a encontrar siempre en el día un momento para decir lo que nos pasa, las rabietas, pero no para acusar al otro, sino para sincerarse, eso para mí es pedir perdón”.

Her simplicity and her joy were conspicuous.  What was the interior route by which she lived these outgoing virtues?

Simplicity and joy were virtues that she was acquiring on the way, the way of “sweet obedience,” as she liked to call it.  This pathway cost her tears, because on the natural level she was inclined to do her own will.  After having spent a few years in her religious life, at some point she decided “with determined determination” to embark on this course, and from that time on she began to make headway in taking on this simplicity and joy more and more, which reached its plenitude in her illness.

On the one hand, for her “this little way” consisted in being very clear and transparent.  Thus she used to advise others, “I think that accepting and continuing to love oneself is to go peacefully accepting more fully the Work of Love that God is doing in you, that He keeps doing in you, and it is something you can  see.  You can feel, you can speak, you can talk about yourself, you can encourage yourself to speak with others and get used to saying the exact words about what YOU HAVE BEEN THROUGH, of that which you are going through.  This will help you very much, as well as the others who are listening to you…

In the beginning when I used to go speak with the Mother Prioress, for many years, I would begin to cry and I didn’t know how to put into words what was going on inside me.  I think about this.  You have to be very careful.  Don’t let things pile up; get used to always finding a time each day to say what is going on with ourselves, our little fits of temper, not in order to accuse the other, but to open our heart.  That, to me, is to be asking for pardon.”

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Por otro lado, cultivando un oído atento y dócil a todo lo que recibía como “Palabra de Dios” a través de las mediaciones que Dios le ponía en el camino, como lo aconsejaba a unas jóvenes adolescentes: “acostumbrate siempre, siempre a no dejarte guiar por tus caprichos, a obedecer a tu mamá, a veces, uno siente adentro como una pequeña lucecita que te dice “hacé eso, esto es lo mejor, lo que tenés que hacer” pero es tan chiquitita, que parece que da igual llevarle el apunte o no. Si uno la obedece, aunque sean cosas que parezcan una pavada, qué paz se siente dentro… Es lindísimo, porque empezás a conocer al que te habla en tu conciencia, en el secreto de tu corazón. Y ahí, así, vas conociendo y amando a Jesús, a su Obra de Amor que sos vos misma. Él te enseña a amarte, y poco a poco te va sacando del camino ese que te llevan los caprichos… A veces sólo nos damos cuenta si elegimos bien o mal, por sus frutos, por los efectos que hace en nosotros, la paz que nos deja o por lo contrario. A mí me costó mucho aprender a obedecer al Espíritu Santo, todavía muchas veces me equivoco, pero cuando “nos obedecemos a nosotros mismos” que es lo mismo que obedecer al Espíritu Santo y no hacemos casos de nuestros caprichos, vamos aprendiendo lo que es la paz, la Felicidad, el gozo y la alegría de un corazón que sabe entregarse a los demás. Cuando somos orgullosos, levantamos los hombros y decimos y pensamos, “yo sé lo que tengo que hacer, no necesito que nadie me lo diga”, eso huele mal, no tiene el sello y la dulzura del Buen Espíritu, nos hace duros y fríos. La obediencia nos vuelve tiernos, humildes y blandos. Y es tan concreta y real, que en la medida en que escuchamos a los demás y nos dejamos aconsejar y obedecemos esos buenos consejos, estamos obedeciendo al Dios invisible, a Jesús escondido en nuestro corazón.”

On the other hand, she cultivated an attentive and docile listening towards everything that she was receiving as “the Word of the Lord,” through the means that God was putting in her path, as she advised some young teenaged girls: “Get used to never, never allowing yourself to be guided by your whims.  When obeying your mothers, sometimes, you may feel within yourself a little light that says to you ‘Do this, this is the better thing, it’s what you have to do’ but it’s such a small thing that it seems the same whether you listen to the prompting or not.  If one obeys, even in things that seem like a piece of nonsense, what peace is felt inside…It’s beautiful, because you’ll begin to get acquainted with the One who is speaking to you in your conscience, in the secret of your heart.  And there, you’ll be meeting Jesus, loving Jesus, and His Work of Love which is yourself.  He will show you how to love yourself, and little by little He’ll take you out of this path that your whims have brought you to.  Sometimes it’s only by the fruits that we know whether or not we’ve chosen well, by the effects that are wrought in us, the peace that we’re left with or the lack of it.  It has been very hard for me to learn how to obey the Holy Spirit.  Lots of times I still make mistakes, but when “we obey ourselves,” which is the same as obeying the Holy Spirit, and we don’t pay attention to our whims, we’re going to be learning what peace is – what happiness is  – the pleasure and the joy of a heart that knows how to give itself over to others.  When we are proud, we hunch up our shoulders, and we think and say, “I know what I have to do.  I don’t need anybody to tell me,”  and that leaves a bad aftertaste.  It doesn’t have the stamp and the sweetness of the Good Spirit, it makes us hard and cold.  Obedience makes us tender, humble, and gentle.  It is so real and so concrete, that in the measure in which we listen to others, and we allow ourselves to be counselled and obey this advice, we are obeying the invisible God, Jesus hidden in our heart.”

¿Cómo se manifestó esa “dulce obediencia” a lo largo de la enfermedad?

Fue creciendo de tal modo en ella, que hacia el fin de su enfermedad impresionaba la serenidad, lucidez y entereza con que tomaba decisiones de vida o muerte. Primero escuchaba las posibilidades y complicaciones que veían los médicos, pidiendo que no se reservaran nada y sabiendo de antemano que había entre ellos opiniones encontradas. Después de escucharlos, ya no necesitaba otros consejos, en su corazón se presentaba diáfana la respuesta: “lo que Jesús me pide es…” Y nada la volvía a turbar.

Esto nos impresionó muchísimo a todos los que la acompañábamos (médicos, familia y nosotras) y es lo que nos daba paz y fuerza para afrontar los duros pasos que seguían.

En el secreto de su corazón ella anhelaba como dejó escrito: “lo que permanece siempre es que yo quiero ser para Él, además de su Esposa, su corderito obediente, me he enamorado de la obediencia. Dios me conceda la gracia de encarnar esto en mi vida. Me gustó la frase que escuché por ahí: “Voluntad di Dío, Paradiso mío

How did she manifest this “sweet obedience” throughout her illness?

It was increasing in her to such an extent that by the end of her illness, she impressed us by her serenity, clarity, and the knowledge with which she made decisions of life and death.  First, she would listen to all the alternatives and complications that the doctors foresaw, asking them not to keep anything back from her, and knowing beforehand that they already had their minds made up.  After listening to them, she didn’t need any more advice.  An answer would emerge clearly in her heart, “here’s what Jesus is asking of me…” and then she wouldn’t be bothered with second thoughts.

Everyone who was with her, doctors, family members, and us – we were all very impressed by this, and it gave us a lot of peace and strength to help face the hard things that were coming.

In the depths of her heart she had a yearning.  As she wrote, “what is constant for me is that I want to be His little obedient lamb, besides being His Spouse.  I have fallen in love with obedience.  God gives me the grace of embodying this in my life.  I loved the phrase that I heard there, “The Will of God is my Paradise.”

¿Cuáles eran sus devociones preferidas?

Sus grandes amores eran Jesús -gozaba de un modo particular contemplarlo en los pesebres de Navidad- y María. Las santas que la ayudaron a crecer en estos amores fueron, en primer lugar Nuestra Santa Madre Teresa. Lo describe ella misma en su testimonio vocacional: “un profesor nos hizo conocer y amar a Sta. Teresa de Jesús, la de Ávila. Me quedé fascinada por su intimidad con Cristo, porque en el libro de su Vida, aunque yo no supiese rezar, me hacía rezar con ella. Me hacía mirar a Cristo. Me enseñaba a hacer oración, que dicho con sus palabras “es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”. Y también una frase muy suya que a mí me encantaba, que para estar con el buen Jesús, no hace falta quebrarse la cabeza, que Él no es amigo de que nos rompamos la cabeza, sólo goza con nuestro cariño y compañía.”

What were her special devotions?

Her greatest loves were Jesus – particularly she enjoyed contemplating Him in the Christmas cribs – and Mary.  The saints who helped her grow in these loves were, in the first place, our Holy Mother Saint Teresa.  She described it herself in her vocational testimony: “a teacher acquainted us with St. Teresa of Jesus, the one from Avila, and got us to love her.  I was fascinated by her intimacy with Christ, because in the book of her Life, even though I didn’t know how to pray, I found myself praying with her.  She was making me look at Christ.  She was teaching me how to pray, which as she said, “was to speak with Him as a friend, finding times to be alone with Him Whom we know loves us.”  Here’s another phrase of hers that delighted me: that to be with Jesus, it isn’t necessary that we break our heads, because He doesn’t want us to struggle so hard.  He simply delights in our affection and company.”

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Y en el mes de mayo del 2015, con motivo de su canonización conoció más profundamente a Santa María de Jesús Crucificado. Así lo contaba ella, poco antes de morir: “fue la santa que más me ha acompañado y con la que he sintonizado en esto de la obediencia y amor a Jesús. Ella tuvo los estigmas, entre otras cosas.”

Due to the canonization of Saint Mary of Jesus Crucified in May 2015, she got to know her more deeply.  A little while before she died, she related it like this: “she has been the saint that has been the most with me and the one I’ve been the most tuned in to with regards obedience and love of Jesus.  Among other things, she had the stigmata.”

¿Qué lecturas, autores espirituales o santos, modelaron su vida interior?

Antes de conocer a Santa María de Jesús Crucificado, el autor que más la marcó y modeló fue San Doroteo en sus Conferencias y vida de Dositeo que caló muy hondo en ella alrededor del año 2012. Ese libro en una edición del P. Fernando Rivas OSB, lo leyó y releyó hasta gastarlo….

Es que allí encontraba la espiritualidad del monacato primitivo, la misma que bebió y vivió Nuestra Santa Madre Teresa de Jesús, al emprender su obra como fundadora del Carmelo Descalzo. De estas “raíces” entresacó los dos pilares sobre los que construiría su propia casa: la acusación de sí mismo y la obediencia.

Which writings, spiritual authors, or saints shaped her interior life?

Before she got to know St. Mary of Jesus Crucified, the writer who most shaped and marked her was Saint Doroteo in his Conferences and the life of Dositeo, which penetrated her very deeply around the year 2012.  She read and reread this book, in an edition by Father Fernando Rivas, OSB, until she wore it out.

That was where she encountered the spirituality of primitive monasticism – the same spirit from which our Holy Mother Saint Teresa of Jesus drank and lived when she embarked upon her work as foundress of Discalced Carmelites.  From these “roots” she drew out the two pillars upon which she built her spiritual edifice:  self-accusation and obedience.

¿Cuál es el legado de Cecilia María para el Carmelo?

Que el camino para encarnar nuestro carisma, que es el de la amistad con Cristo y el del “amor de unas con otras”, es el de la “dulce obediencia” como le gustaba llamarlo y el de la humildad de un corazón que es capaz de dejarse amar sin resistencias.

Y al Carmelo nos dejó un llamado apremiante: que seamos escuela de humanidad, en la que nuestro corazón con todo lo humano que tiene pueda ser reconocido y acogido,  para que podamos asumirlo y vivirlo con Cristo y desde Cristo, y llegar a ser verdaderamente contemplativas.

What is the legacy of Sister Cecilia Maria for Carmel?

That the way to embody our charism, which is one of friendship with Christ and of “mutual love for each other,” is the way of “sweet obedience,” as she used to like to call it, and a humility of heart that is capable of letting itself love without resistance.

She has left us in Carmel an urgent call: that we may be a school of humanity, where our hearts, with all that is human in them, may be acknowledged and welcomed – so that we might live and assume our humanity with Christ and from Christ, and come to be true contemplatives.

¿Cuál diría que es el mensaje de su vida?                  

Lo que el Papa Francisco nos repite con tanta insistencia y que ella rubricó con su vida: “¡ábranse a la alegría del Evangelio!”, “¡no le tengan miedo a la ternura!” En una de sus cartas se revelaba a sí misma: “lo único que da sentido y verdadera ternura a todos nuestros gestos, a la más mínima mirada y caricia, es la donación de nosotros mismos”.

What would you say is the message of her life?

What Pope Francis has repeated to us so insistently, which she showed in her life: “open yourselves to the joy of the Gospel!” and “don’t be afraid of tenderness!”  In one of her letters, she said of herself:  “the only thing that gives meaning and true tenderness to all our gestures, to the tiniest glance or caress, is the giving of oneself.”

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6 comentarios en ““Nos dejó un llamado apremiante: que seamos escuela de humanidad”

  1. Es una vida preciosa gastada y entregada en el amor a Cristo y a las hermanas ¡precioso legado para todas sus hermanas y comunidades!

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  2. Minha querida Madre Maria Magdalena e comunidade, louvado seja nosso Jesus Cristo e sua Mãe Santíssima. Gratidão por tudo que postaram de nossa querida Ir. Ceci!!! Estou viajando hoje para nosso Carmelo. Chegando lá me comunicarei melhor. Um grande abraço, pedindo-lhes que rezem por mim e minha querida comunidade no túmulo de nossa querida irmãzinha Ceci.
    Com afeto e união de orações, sua menor irmã Maria Verônica da Santa Fcae, ocd. SP – Brasil.

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  3. ¡MUY PRECIOSO TESTIMONIO DE VIDA EJEMPLAR Y EDIFICANTE PARA TODA NUESTRA AMADA FAMILIA RELIGIOSA CARMELITA Y PARA TODA LA HUMANIDAD: COMPLACIENDO SIEMPRE AL “AMOR DE LOS AMORES” QUE TIENE SED CRECIENTE DE TODAS LAS ALMAS “JN.10,16).

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  4. Buenos dias, soy un Padre carmelitano de la provincia de Cracovia (polonia ). La historia de nuestra hermana me ha tocado mucho. Quiero escribir un articulo sobre ella para nuestra revista carmelitana, asi que su historia sera conocida. Tengo dos semanas. No tenia antes ninguna idea de tema, ya lo se. Por eso, si es possibile podeis enviar a mi algunas fotos de nuestra hermana y algunos sus pensamientos? Por favor os pido este favor. Para mi es una cosa providencial y tan bonita.
    Espero la vuestra respuesta
    Disculpa mi pobre espanol
    P. Jakub Przybylski OCD

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